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POBREZA
FUNCIONAL
Benjamín
Fernández Bogado
flibre@highway.com.py
Asistí
esta semana en el antiguo palacio de la inquisición
mexicana a uno de los tantos debates sobre pobreza y desigualdad.
Lo que contaron los especialistas locales e internacionales
es que así como están las cosas en la economía
mundial lo más probable es que la pobreza crezca en
proporciones geométricas en los próximos meses.
Si no hemos sabido aprovechar el crecimiento macroeconómico
de los últimos años, nada parece indicarnos
que podamos hacerlo en periodos de escasez como los que se
anuncian. Al caminar por un abigarrado centro histórico
de la ciudad más poblada del planeta, debía
esquivar la manifestación de maestros frente a la secretaria
de educación pública, observar las decenas de
imprentas “donde todo es posible imprimirlo” como
me advirtió el taxista y responder a los pedidos mendicantes
de varios ubicados frente al templo de Santo Domingo que pedían
dos pesos para el pasaje a la nada.
La pobreza en sus varios rostros, los mismos que vemos en
cualquiera de nuestras capitales y que según apuntó
un senador mexicano constituye en su fase más dolorosa
uno de los factores desequilibrantes de la democracia. La
ingobernabilidad de nuestros países ocurre cuando la
cantidad y rapidez de las demandas no pueden ser respondidas
de la misma manera por el estado que tenemos. ¿Que
se hace ante esto? , solo administrar la decadencia. Hacer
poco para que se demuestre que se quiere hacer algo pero que
en realidad no sirve de nada. La pobreza es hoy funcional
para muchos. Para el mismo estado que no quiere cambiar de
hábitos, para los partidos políticos que encuentran
más barato y simple comprar que convencer con argumentos,
para las iglesias que creen que nunca un rico ingresará
al cielo como un camello “no pasará jamás
por el ojo de una aguja”, para las decenas de organizaciones
pobristas que han levantado un altar en el que colocan sus
ofrendas minimas los países avergonzados de tener tanto
frente a aquellos que tienen tan poco. Hoy los pobres constituyen
un elemento funcional para la política, la economía,
la religión y la misma educacion. Nadie quiere que
dejen de serlos porque si ello ocurriera muchos quedarían
sin poder, empleo o sin riqueza. ¿De donde saldrían
los miles de soldados del crimen sino fueran de las villas
miserias o favelas? El crimen y la delincuencia generan hoy
tanto dinero en el mundo que solo son superados por el petróleo
y las armas
La pobreza molesta cuando es violenta. Cuando mata, roba o
viola pero no cuando nos agrede mostrando la inequidad social
que un estado incapaz no puede evitar porque también
él se encuentra lleno de pobreza de capacidades que
es tal vez la que más duele e impacta en países
como los nuestros. La pobreza de oportunidades fuerza a muchos
a la delincuencia, a la migración o a la prostitución.
América Latina tiene el porcentaje mundial más
alto de posibilidades de muerte para jóvenes entre
18 y 25 años. 6 veces más que los países
europeos y el doble que los africanos. También el suicidio
amenaza más a los nuestros que a los de otros continentes.
Nos está matando la pobreza de capacidades y nadie
parece darse cuenta de ello. No existe una reacción
a algo que podría empeorar aun mas con la crísis
financiera a nivel mundial y que no parece inmutar mucho a
nuestros líderes entusiasmados en cuestiones baladíes
a las que otorgan importancia de “asuntos de estado”
mientras los tambores anuncian una embestida social que puede
agravar mucho mas lo que padecemos. Eso es también
pobreza: de mira, de objetivos, de visiones y de compromisos.
Nos hemos acostumbrado tanto a la pobreza que ahora no nos
asustaría que viviéramos en la miseria
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