| El
Filósofo de Güemez
Ramón
Durón Ruiz/ filosofo@prodigy.net.mx
22-Feb-2012
¿Le puedo dejar mi perro?
Cierta
ocasión un grupo de cinco aspirantes
a doctor en filosofía, llegaron a
Miquihuana –municipio enclavado en
el altiplano tamaulipeco-, ante la próxima
presencia del presidente de la republica,
iban a trabajar su protocolo doctoral: Las
repercusiones filosóficas y sociológicas
de 100 años de ausencia presidencial,
en virtud de que el último presidente
que había visitado dichos parajes
fue Porfirio Díaz.
Como habían escuchado que formábamos
parte de la cultura de “la carne asada”,
traían lo indispensable para su estancia,
inmediatamente armaron la casa de campaña,
el sleeping, acomodaron la hielera, el asador,
sacaron la carne, el queso, las tortillas,
pero se dieron cuenta que habían
olvidado el carbón.
Salomónicamente dijeron: —
¡Que vaya el más pendejo por
el carbón!
Inmediatamente uno de ellos reclamo: —
¿Y yo por qué?
Éste, viendo el enorme frío
que afectaba la región, se trenzo
una cobija sobre el espinazo saliendo rumbo
al pueblo en busca del mismo, a los pocos
metros se encontró con un campesino
que llevaba en el lomo de varios burros,
costales con carbón, al verlo el
joven aspirante a doctor en filosofía,
levantó la diestra a la vez que sentenció:
— ¡Parad, ¡oh! distinguido,
macizo, vigoroso y conspicuo morador de
las altas, bellas y gélidas montañas
de Miquihuana! ¿En cuánto
valoráis los maderos calcinados que
portáis en fardeles sobre los omoplatos
de vuestros pollinos?
Con su mano derecha el campesino se levantó
el sombrero y rascándose su pelo
entrecano exclamo:
— ¿Que quieres? ¡¡¡jijo
de la tiznada!!!
— ¿Cuánto vale el carbón?
— ¡¡Pos eso dime aaabrón!!
Guardadas las debidas proporciones, creo
que igual pasa con nuestra partidocracia
nacional, que no ha entendido a simplificar
la política para que el ciudadano
sienta los resultados, su trabajo consiste
en complicarse y complicarnos la existencia,
lo que han hecho es poner a los bueyes de
tras de la carreta.
Un ejemplo claro de ello es el acuerdo de
“veda electoral” del período
de intercampañas, que elaborado por
ellos, “busca la preparación
interna de los partidos políticos”
como si no estuvieran preparados desde hace
seis años para ello.
“Acuerdo” que además
de ser ambiguo, genera incertidumbre y tiene
falta de claridad, a la vez que propicia
una innecesaria sobreregulación,
impide intervenir en debates, suspende la
difusión de spots y obliga a los
partidos a retirar su propaganda de bardas,
espectaculares y mantas.
La “veda electoral” que acota
la competencia, prohíbe encabezar
mítines o eventos públicos,
adquirir publicidad en medios de comunicación,
etc.; comprende seis semanas, del jueves
16 de febrero hasta el jueves 29 de marzo,
que es cuando inician las campañas
presidenciales y los candidatos podrán
reiniciar su promoción llamado al
voto y exponiendo en eventos públicos
sus plataformas políticas.
Cabe aclarar que en éste período,
los medios de comunicación si pueden
realizar entrevistas y difundir noticias…
sin promover a los candidatos.
La “veda electoral”, no va acorde
con la cultura democrática con la
que hemos transitado, es una muestra fehaciente
de cómo los políticos mexicanos
además de estar rebasados, se complican
la existencia, parecen ignorar “la
falta de diálogo y consenso y con
ello de funcionalidad de la política
cotidiana, la frustración publica
por una alternancia sin acuerdos y por la
ausencia de una política con resultados”.
A propósito, un alto funcionario
del IFE, habita un lujoso edificio de departamentos,
-mientras su familia vive en la provincia-
cierta noche, después de llegar de
una reunión del Consejo General,
una despampanante vecina, llena de una voluptuosa
sexualidad toca su puerta.
Éste, la ve por la cámara
de televisión que tiene instalada
por seguridad en la puerta e inmediatamente
le abre, coquetamente ella le dice: —Señor
consejero, acabo de llegar al edificio y
estoy con unas ganas locas de divertirme, de
emborracharme y de disfrutar toda la noche... ¿Estará
ocupado por la noche?
—¡¡¡Claro que no!!!
–responde este, más rápido
que inmediatamente.
—Entonces, ¿Le puedo dejar
mi perro, para que me lo cuide?
filosofo2006@prodigy.net.mx/Facebook: filosofoguemez/Twitter:
@filosofoguemez
|